Benito

Benito es un gato personaje de La que se avecina que llega al edificio en la octava temporada, junto con su dueña Doña Fina. Es un gato común de gran tamaño y color anaranjado que, quizás haciendo valer el dicho de que los gatos tienen siete vidas, es capaz de volver a la vida en todas las ocasiones en las que muere en la serie.

Empezó a labrarse su fama de gato inmortal en el episodio 96 (8×03) cuando los vecinos intentaron secuestrarlo para vengarse de su dueña y siendo Fermín Trujillo quien se infiltra en casa de Doña Fina para atraparlo, pero cuando escapa con él por la terraza, ambos caen e impactan contra la pérgola de Enrique Pastor, aplastando a Benito al caer encima suyo. Los vecinos lo enterraron a escondidas de su dueña, la cual no paraba de buscarlo por todo el edificio. Finalmente, nadie sabe cómo, pero el gato ha resucitado y ha vuelto a casa. Los vecinos no dan crédito a lo sucedido por lo que van al sitio donde lo enterraron a comprobar si era el mismo y, efectivamente, la tumba estaba vacía. Benito había vuelto a casa, no se sabe si en el universo de La Que se Avecina existe lo sobrenatural o simplemente fuera parapsicología.

En el episodio 144 (11x03), Fermín ha de recuperar el dedo de su abuelo Anselmo, robado por Doña Fina, por lo que se infiltra en casa de esta última junto a Javier Maroto. Cuando ambos encuentran el dedo, Benito aparece para llevárselo a la terraza y comérselo. Al salir por la terraza y agarrar al gato, Fermín vuelve a caer con este e impactando contra la pérgola de Enrique, aplastando nuevamente al gato como ya lo hiciese anteriormente. Pero para su sorpresa, justo cuando se disponía a coger el cuerpo aplastado de Benito, este resucita y sale disparado, habiendo revivido mucho antes de lo que lo hizo la otra vez. Lo que anteriormente se vio como una circunstancia sobrenatural ya lo empiezan a ver como algo característico del animal.

En el episodio 155 (12x01), Amador Rivas se va a vivir con Doña Fina y esta le confía todas las tareas del hogar. Entre sus múltiples desastres, chamusca unas alitas de pollo que Fina ya no quiere, por lo que a Amador no se le ocurre otra cosa mejor que dárselas a Benito, provocándole que no despierte al tener huesos astillados en el estómago y los intestinos. En un principio logra ocultar este hecho a Fina, pero al final es descubierto cuando Amador, junto a Coque Calatrava, intenta reanimar al gato con descargas eléctricas. Aunque lo llevan al veterinario y es operado de urgencia, Benito no logra sobrevivir, provocando una crispación en Fina que acaba por repudiar completamente a Amador. Sin embargo, en el episodio 162 (12x08) se revela que el gato ha vuelto a revivir, cuando este aparece en la pescadería de Antonio Recio para robarle pescado como suele acostumbrar.

Quizás siendo consciente de la capacidad sobrenatural con la que cuenta el gato de resucitar o quizás no importándole este hecho lo más mínimo, en el episodio 165 (12x11) Antonio Recio secuestra a Benito como parte de su ritual de sacrificio de un animal vivo para unirse a una secta satánica. Aunque es de suponer que el gato habría resucitado una vez más, el ritual se ve interrumpido al no ser capaz Antonio de matar al animal y rebelarse este último contra él, huyendo despavorido entre el tumulto que se origina y justo cuando Doña Fina y Menchu acudían para rescatarlo.

Entre otras circunstancias ajenas a sus muertes y resurrecciones, en el episodio 104 (8x11) provocó que Amador y Teodoro Rivas cayeran por la terraza al salir de casa de los Recio para robarles la cena de Navidad (en ese momento el gato estaba en la terraza del 1°B ((casa de Leonardo Romaní)).

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