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Anoche se emitió el 5º episodio de la sexta temporada de La que se avecina (Un boxeador campeón, unos genes prodigiosos y un mini-papuchi panocho). El capítulo fue hilarante, como suele ocurrir. Sin embargo, me ha decepcionado profundamente el rol jugado en este episodio por Berta (Nathalie Seseña).

Si bien Berta de siempre ha sido un personaje que sigue las normas del catolicismo (salvo cuando tuvo su aventura con Coque, todo hay que decirlo...), anoche me pareció que Berta ha entrado en el modo "ultra" de sus creencias.

ATENCIÓN. VAN SPOILERS. SI NO HAS VISTO EL CAPÍTULO, Y NO TE QUIERES ENTERAR DE ELLOS, DEJA DE LEER YA.

Pues bien, anoche, Berta empezó el capítulo repudiando a Toñín Recio, el hijo que su marido Antonio quería regalarle, pero no quiso al final. Antonio se ha encariñado con el niño, pero Berta, que considera que el niño nació en pecado (por el tema de la inseminación artificial, un tema del cual no quiero abrir polémica) y que no quiere que esté en su casa.

La cosa cambia cuando Antonio decide ocuparse en persona de educar al niño (con más pena que gloria en vista de los contenidos que quería enseñarle a la criatura), de forma de Berta, decide actuar por primera vez por cuenta propia, sin haber un plan de su marido en medio.

Hasta aquí todo bien, claro. Una mujer que decide actuar por su cerebro, sin someterse a su marido, es lo que debería ocurrir siempre. Pero no. No, porque decide actuar por cuenta propia para hacer el mal. Y esto lo hace secuestrando a Toñín, entregarlo a los servicios sociales, y emborrachar a Nines para que le retiren la custodia, acusándola además de drogadicta.

Todo sea dicho, Nines nunca ha sido (ni será) la madre idílica preocupada por su hijo. Recordemos que al principio pasaba del niño, y le daba igual lo que pudiera pasarle. Sin embargo, en ocasiones, ha podido verse que Nines, en efecto, quiere a su hijo (como en aquel episodio de la serpiente de la temporada 5), y que se preocupa por lo que pueda ocurrirle.

Ahí ha estado la decepción. Berta estaba cegada por sus creencias (unas creencias que hace MUY mal intentando imponérselas a todo el mundo, pero a eso te puedes acostumbrar) que decide atacar a Nines de forma indirecta, quitándole a su hijo. Ahí Berta ha cruzado una línea invisible.

Afortunadamente, Antonio, quien parece haberse humanizado un poco más en este episodio, le da una lección a su mujer, decidiendo reconocer al niño como hijo suyo y a costear la manutención el niño.

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